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Otro año que acaba

Otro año que acaba

«4 días para que se acabe el año». Así nos expresaba a mediodía mi sobrina Angela de 15 años su sorpresa por lo rápido que los años empiezan a pasarle. A su corta edad, este año ya tiene de sobra experiencias  para sentir como los adultos:  el «tiempo vuela» y también empieza a volar para ella; otro año que acaba.

Para los  que ya hace unos años que somos mayores, sentir que el tiempo vuela es algo que nos parece habitual y diría que incluso lo expresamos con pesar, «qué rápido pasa el tiempo» es lo que suelo escuchar. Sin embargo, en ocasiones como esta, me encanta escuchar el cambio de tono en la expresión, pues Angela hoy lo expresaba con tono de sorpresa «¿4 días para que se acabe el año!». Qué extraño es el sentir del paso del tiempo verdad?

¿Y de qué depende?¿de qué depende cuando empiezas a sentir que el tiempo pasa como si corriera y tú fueras corriendo detrás de él?

Supongo que alguna variable depende de  hacer muchas cosas, tantas que ni nos enteramos del paso de las manecillas del reloj por cada número de la esfera. Hacemos muchas cosas en el tiempo que tenemos y la mayoría aún quisiéramos hacer más. Sin embargo, dedicamos poco tiempo  al ensimismamiento, a pensar, a dejarnos «ser» sin tener que valernos por el «hacer», a sencillamente «estar».

Entramos en edades incorporando a nuestras vidas cada vez más acción, experiencia, velocidad,…todo lo que nos dá dinamismo, aprendizaje activo, novedad externa, … y qué poco tiempo dedicamos a dejar que el tiempo pase mientras observamos la vida. Y el tema es que «no lo soportamos», nos aburrimos, y buscamos de nuevo hacer. Así es como aprendemos, haciendo. Luego etiquetamos a algunos niños con «hiperactividad», tdah,…¿Y nos sorprende? También muchos mayores sufrimos de tdah (Trastorno por déficit de Atención e Hiperactividad)

Creo que un buen propósito es volver a parar, y por eso estas Navidades,  he vuelto a ralentizar mis motores y desde este estado, puedo mirar hacia atrás y observar y saber que este ha sido un año de grandes cambios. Un año al que doy gracias por haber tomado sabias decisiones, haber confiado en mi intuición y haberme dejado llevar por ella. Dicen que tomar decisiones desde la intuición cuando nos cuidamos y estamos conectados con nuestro interior, tiene un 80% de acierto, y puedo decir que en mi caso, ese porcentaje ha sido incluso superior. Aprendí a lo largo de estos años a confiar en mí, en mi trabajo y escuché a las personas que habiendo sido mis clientes, me hablaban de los logros conseguidos gracias al trabajo que realizaron conmigo. A veces tenemos que ser capaces de escuchar a los demás para entender cuál es nuestro talento natural, y el mío, el que intuyo, experimento y escucho, además se manifiesta claramente.

¿Qué agradezco desde aquí?

Gracias a todos mis clientes y amig@s quienes han confiado en mí a lo largo de todos estos años desde el día que decidí que este sería mi proyecto, pues sin vosotros, no hubiese podido saber si mi intuición era cierta. Han pasado ya casi 8 años desde que arranqué sola como desarrolladora de talento e impulsora de cambios, y parece que fue ayer, ¡el tiempo me ha pasado volando!!

Hoy ya he dado otra vuelta de tuerca añadiendo a mi repertorio algo que siempre hice antes, ayudar a transformar y gestionar el cambio de las organizaciones desde mi rama como consultora. Así es como voy integrando y transformando mi propia marca personal, sumando aquello que el tiempo me dice que sé hacer, pues si algo he descubierto es que todo lo que hacemos y en su momento parece no tener sentido, si pones tu alma en ello, te llevas lo más grande, el aprendizaje.

Así pues, un 2015 lleno de acontecimientos en lo profesional y también en lo personal que llenaron mis días, que me hicieron pensar y actuar, tomar decisiones, reír y también llorar, pues nada viene solo y a las emociones hay que sacarlas a pasear para que nos indiquen el camino.

El otro día en un encuentro de empresarios me encantó escuchar como alguno de ellos decía públicamente, «llegar hasta donde hemos llegado requiere de mucho esfuerzo, humildad y tenacidad y no es fácil, pues lo que parece que ya está conseguido, para nosotros sigue siendo novedoso y hay que seguir luchando», y así lo siento yo. Trabajo, esfuerzo, conocimientos, aprendizaje, confianza y tenacidad para que cada día nuestros proyectos sigan vivos y nos acompañen en nuestro caminar por esta vida.

Otro año que acaba!

Gracias 2015 por haberme dado tanto!

 

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Mi visión del coaching es ayudar a que cada persona viva una vida disfrutada y plena, donde cada uno decida hacia donde desea dirigirse y cuál es su próximo objetivo a alcanzar. Tu vida la decides tú!

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