¿Quieres aprender a poner sobre el tablero lo que quieres y necesitas con estilo y determinación? Aprender asertividad parece “robotiano” pero te dará mucha seguridad cuando lo integres. Al final de este post, te dejo un vídeo explicativo, pero antes, te cuento la historia de Ana.

¿Quieres conocer las claves de Ana?

Llevo 1 mes trabajando con una cliente  que definió su necesidad de la siguiente manera: “necesito tener más seguridad en mi trabajo y decir lo que quiero sin miedo. Mi problema es que tengo una jefa que tiene un estilo muy agresivo y en ocasiones me hace sentir pequeña”

Mi cliente, que digamos se llama Ana, definió lo mejor que pudo su necesidad, y mientras la escuchaba sentía que entre cada una de las palabras había un mensaje que no acababa de verbalizar, pero que sin embargo, estaba lanzando a gritos.

Empecé la indagación del proceso de coaching y poco a poco Ana iba definiendo mejor lo que le estaba pasando. Y resultó que su problema no se basaba tanto en la falta de seguridad en su trabajo, sino en su manera de exponer sus ideas, propuestas y necesidades. Y esto precisamente es lo que le ocurre a muchas personas.  En estas ocasiones, aparece el miedo a no decir las cosas de manera apropiada, por sentirse aprobada. Y esto denota falta de seguridad, pero no tanto en su trabajo y profesionalidad, sino en la imagen que tiene de sí y la imagen que quiere dar.

Indagando en Ana nos encontramos con una gran profesional, segura de sus ideas, de su estilo de trabajo, de su agilidad, de sus resultados pero que sin embargo, tiene una idea de sí que debido al relato que se cuenta, se tambalea. Luego tendremos que hablar también del relato, pero esto será en otro post.

Empezamos pues a identificar su área más débil, y ¿cuál crees que era? A la hora de tener una reunión con su jefa y verse de manera espontánea abocada a sus requerimientos, Ana se quedaba atrapada privada de la elocuencia y agilidad para responder con seguridad y sin pisarse a sí misma, cediendo a exigencias que la llevaban a etapas de estrés dolorosas. Nuestra cliente estaba necesitando de mucha dosis de asertividad, aunque el aprendizaje empezó no tanto por el estilo asertivo, de lo cual tenemos mucha literatura  de autoras tan buenas como Olga Castanyer  que ha llegado a perfeccionar la técnica, por ejemplo, sino de comprender el estilo de comportamiento de su jefa y el suyo propio.

¿El estilo de comportamiento marca la diferencia en la comunicación?

Cada estilo comportamental tiene unas formas de comunicarse debido a sus propias necesidades y miedos, y para responder bien a cada uno, nada tan efectivo como conocer los estilos. Nos podríamos haber ceñido a trabajar el estilo de comunicación asertivo, bien con la técnica DEPA  que nos cuenta en esta cápsula Maryam Varela, o con disco rayado, dos estilos cuya combinación o por separado, suelen darnos buenos resultados.  Sin embargo, soy consciente de que para que la asertividad sea real y no “robotiana”, no hay nada tan efectivo como primero conocer a quien tengo enfrente, y en base a , quién soy yo y qué necesito,  mantener una comunicación efectiva que me satisfaga.

Los estilos de comunicación dependen mucho de nuestro perfil comportamental y de nuestra gestión emocional

Pues bien, aquí viene el trabajo con cualquiera de las herramientas que tenemos en le mercado de los test comportamentales con los que trabajo, bien DISC o PDA. Dos potentes test que nos dicen de qué pie cojeamos cada uno y de qué palo van los demás, así como otra información muy valiosa.

¿Cómo predecir el estilo de otros? ¿Qué tuvo que aprender Ana?

Si bien es cierto que no podíamos hacerle el test a la jefa de Ana, sí que podía con una buena descripción identificar sus patrones más dominantes. Y de este modo, conociendo ambos estilos, Ana pudo comprender mejor el camino a tomar para aprender a decir las cosas que necesita tomándose su tiempo y preparando sus respuestas. No todos los estilos tienen la misma velocidad, y una de las claves está en saber respetar los tiempos de cada uno. Así que Ana empezó a aprender de sí misma, y también, los diferentes estilos para comprender mejor cómo hablar con su jefa.

¿Qué es entonces la asertividad?

Desde mi punto de vista, la asertividad es el arte de combinar el conocimiento que tienes de ti, la observación de los requerimientos y el estilo de comunicación de los demás, y desde ahí, decidir en cada situación qué tiempo necesitas darte para responder y en qué dirección vas a decidir tu respuesta. Es decir, escucharte a ti, saber lo que quieres y expresarlo con determinación y elegancia.

Y recuerda, en todo proceso de comunicación siempre habrá una parte que tendremos que ceder para ganar en otra. Identifica en qué estás dispuesto a ceder y hasta donde, para ganar lo que te propongas, para sentirte bien y así mantener relaciones saludables.

Ana por fin aprendió sus claves, y “mágicamente”, empezó a tener resultados, pues  mientras ella ha ido cambiando su manera de comunicarse, los resultados han empezado a ser distintos. ¿Magia o aprendizaje?